
Despues de un tiempo he llegado a la conclusion de que, en la mayoria de los casos, las cosas mas insignificantes son las que mas nos afectan. Me he dado cuenta de que un mal gesto o una mirada mas fria de lo normal pueden llegar a calar mas hondo que una puñalada y que, en definitiva, hay mas victimas heridas por una palabra que por un tiro de bala.

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